jueves, 1 de marzo de 2012

2010. The Year We Make Contact.


La potencia de un texto sagrado. 9 de 1o.

Brillantísima obra de ciencia ficción, nacida con la misión casi heroica de estar al nivel de la espectacular 2001 de Kubrick. Y sale del transito con un éxito rotundo: no solo está al mismo nivel, sino que en varios puntos la supera.
Visualmente resulta espectacular, al mismo nivel que 2001. No hay que ponerse críptico para hacer una obra impresionante. La ambientación espacial sigue siendo maravillosa, con los trucos de gravedad impecables, y tenemos hermosísimos planos de las naves y del espacio desde todos los ángulos, con perfecto detalle, sin omisiones ni excusas.
A nivel de guión, gana por goleada a la de Kubrick desde el momento que la presente es, a diferencia de la anterior, inteligible para cualquiera sin tener que leer el libro de Arthur C. Clarke. Y es que el handicap principal de 2001 es que llegado a cierto punto se llega a un "estado místico" muy bellamente representado pero no explicado e incomprensible de forma completa sin recurrir a la novela. Este guión capta la esencia y resume la mitología científico-espiritual que recorre 2001 y otras obras de Clarke, como El fin de la infancia. Se explica lo que ocurre, en la medida de lo explicable, pues en el Universo hay secretos que aun no nos han sido revelados. Sabemos que hay algo que estaba antes que nosotros, que nos supera, que nos conoce, y que tiene planes de futuro. Que nos ha señalado el árbol cuyas manzanas no podemos tocar jamás so pena de castigo inmediato, pero nos brinda al mismo tiempo el resto del Cosmos para mantener y desarrollar nuestra especie. Creced y reproduciros. Compartamos el Universo y hagamos de él algo lleno de vida y de consciencia.
Una bellísima película, una bellísima idea. Una gran obra que se puede ver como una peliculón de ciencia ficción, pero que en realidad es uno de los libros de los textos sagrados de la mitología de Clarke, que sería maravillosa si fuera cierta y si tuviéramos pruebas de ello.

En otro orden de cosas: Como siempre, el título en español, para flipar. "El año en que hicimos contacto" se convierte por obra y gracia de algún cretino con presunta vista comercial en "odisea dos". Por la cara. Sin necesidad, para que, de ver la película. Es la secuela, pues le ponemos un "dos" y hala, como si fuera un Viernes 13. Y aún, que ahí tenemos casos como "Salem's Lot" convertida en "Phantasma II", sin tener ni las más remota relación. Con un par.