Dura. 7 de 10.
Vaya por delante que hace unos días vi la versión americana, antes que esta.
La película no es para todos los públicos. Sus casi tres horas de metraje, su lentitud y la profundidad de conceptos que plantea toda la obra alejarán a mucha gente. El que quiera adentrarse, ya sabe a lo que va.
Nos vamos a encontrar una historia de ciencia ficción intimista, con pocos efectos especiales pero maravillosamente eficaces -y analógicos, que toma como baza un análisis profundo de las relaciones humanas, humano-alienígena y en menor medida de los humanos particulares con la humanidad en general. Y además, claro está, del enfrentamiento de cada humano a su propia mente, a lo que se oculta en el subconsciente y que de ser liberado por una fuerza externa de la que no tenemos control, puede traer grandes sufrimientos. Nótese que ese mismo tema se trata en Stalker, con la que comparte otros detalles, tanto puramente estéticos como de guión. Para empezar, la estructura de tres personajes masculinos protagonistas, embarcados en solitario en la misma aventura, y por lo tanto interdependientes, pero a su vez bastante mal avenidos entre sí. Y es que ambas se ambientan en instituciones cerradas: La estación espacial es un entorno evidentemente sellado y que mantiene a los personajes aislados de cualquiera ajeno a la aventura, pero la Zona también lo es, aunque esté en la misma Tierra y al aire libre. En la versión rusa, el hecho de que solo haya un personaje femenino, y además joven y bello, contrasta eficazmente con los tres hombre ya entrados en años y machacados por la tensión. Por otra parte, aprovecho para abominar de que en la versión americana aprovecharan para sustituir uno de los personajes masculinos por una mujer, y además negra, de manera que se cumplen las cuotas de lo políticamente correcto de forma muy burda, a costa de perder ese desequilibrio de sexos de la versión soviética.
A nivel técnico, la película es un caramelo visual. No esperaba que los planos del océano de Solaris fueran tan alienígenas, incluso más, que el creado digitalmente en la versión americana. A su vez, esta versión soviética me ha parecido también más interesante en el diseño de naves, especialmente en interiores. Además, la soviética tiene varios momentos en que sugiere cosas, escenas rápidas muy perturbadoras y desasosegantes que no se explican y dejan al espectador el trabajo de interpretar. Porque esta versión soviética es mucho más dura. El mismo tratamiento de la violencia es sorprendentemente más duro y elaborado aquí que en la americana, que tiene efectos digitales caros que a la hora de la verdad no impresionan más que una gota de sangre o un sonido extraño en el lugar adecuado.
La versión americana comparte la lentitud de la soviética sin meterse ni de lejos en las poderosas reflexiones filosóficas de la que nos ocupa. Si compartira además la duración sería insoportable, pero dura la mitad. En la versión que nos ocupa la historia de amor es crucial pero no lo único. La reflexión moral, científica y filosófica, mucho más esperada -Solaris no se puede querer ver solo por la historia de amor, es buscar donde no toca- es algo en la que la soviética es claramente superior, y por lo tanto debe ser escuchada con atención. Como en Stalker, uno tiene la sensación de que en todo ese metraje cabía algo más de carga de pensamiento en vez de algunos planos muertos demasiado alargados, pero así es el cine de Tarkovsky, parece.
Las interpretaciones, reconozco que me gustó más el trabajo de Clooney que Banionis. Clooney tiene un tono humano interesante, mientras que Banionis es un personaje de actitud hostil y depresiva durante toda la película. Es un personaje con muy poco color. El resto son eficaces. Y la chica me gusta más la soviética. Mejor actriz, mucho más sobria y no echa ese aroma a estrella que encontré la americana. La soviética tiene una belleza discreta, no exhibida, que no compartía la americana, de una belleza menos sutil, más evidente. Más simplona. Porque mujeres bellas en el cine las hay a montones, hace falta algo más.
En conclusión: densa, larga, lenta...pero interesantísima, sobretodo si ya se ha visto o se ve pronto Stalker, y se hace un análisis conjunto de ambas.
PD: Sphere es una copia de la idea de Solaris, pero descaradísima.