Estados Unidos es como el Imperio Romano de Constantino en adelante: decadente, asqueroso, inculto, desnortado, militarista, religioso...y aún así, si se cae la cosa se va a poner bastante peor. Es curioso vivir en uno de esos momentos históricos en que no hay salida buena.
China y el Islam van a tomar las riendas del planeta, como pasó en la edad Media europea -que no la es para el resto de civilizaciones, más bien al contrario-, donde el resto del mundo siguió a su ritmo, con sus propias ideas, guerras y paces, construcciones y destrucciones, y nosotros perdíamos toda la gloria pasada de Roma y Grecia. Y nos hundíamos en el fango con curas y nobles. Que ahora serían banqueros y políticos cobardes que quizás, como en el tardío imperio romano, acaben sus mandatos envenenados o acuchillados por sus rivales o compañeros de partido. Pero literalmente. Por su pusilanimidad y su falta de agallas para tomar en mando y enderezar la situación a pesar de las élites que sonreirán a los nuevos gobernantes sean quienes sean y siempre flotarán, siempre estarán arriba si no se hace algo.
