Segun se cree, la víspera de la batalla del Puente Milvio el Emperador romano Constantino tuvo un sueño en que se le decía que bajo un signo, el del crismón, vencería. Ordenó pintar el símbolo cristiano sobre los escudos de sus soldados. Y destrozó al enemigo.
Con esta victoria empezaba, irónicamente, la cristianización y por tanto la caída del glorioso Imperio Romano.